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miércoles, febrero 21, 2007

Bienvenidos a Palestina

Martes, 20 de febrero de 2007 | 06:25

Bienvenidos a Palestina

En el mundo de la diplomacia internacional, pocos temas reciben más apoyo que la noción de que establecer un estado palestino es esencial

por Caroline Glick


En el mundo de la diplomacia internacional, pocos temas reciben más apoyo que la noción de que establecer un estado palestino es esencial. Los líderes de todo el mundo están tan ocupados hablando de lo esencial que es fundar un Estado de Palestina que nadie parece haber notado que ya existe.

Este estado fue fundado oficialmente en el verano del 2005, cuando Israel eliminó sus fuerzas militares y población civil de la Franja de Gaza y por tanto estableció el primer estado palestino completamente independiente de la historia. La destrucción por parte de Israel de cuatro comunidades israelíes en el norte de Samaria y el recorte de las operaciones militares en la zona crearon las condiciones de estado también en esa zona.

Y así es que mientras los activistas y hombres de estado de todo el mundo proclaman abiertamente su compromiso con el establecimiento de un Estado de Palestina soberano, pasan por alto el hecho de que Palestina existe. Y de que es una pesadilla.

En el Estado de Palestina, el 88% del público se siente inseguro. Quizá porque el 12% restante son los miembros de la multitud de milicias irregulares y regulares. Porque en el Estado de Palestina, el cociente de policías / milicianos / hombres armados dividido entre civiles es superior al de ningún otro país sobre la Tierra.

En el Estado de Palestina, los niños de dos años son asesinados y a nadie le importa. Los niños son despertados en mitad de la noche y asesinados delante de sus padres. Los fieles en las mezquitas son tiroteados por terroristas que asisten a las mezquitas de la competencia. Y a nadie le importa. Ninguna entidad internacional de derechos humanos publica informes que pidan el final de la masacre. Ninguna entidad de la ONU condena a nadie ni envía misiones de investigación para esclarecer los crímenes.

En el Estado de Palestina, las mujeres son desnudadas y obligadas a desfilar por la calle con el fin de humillar a los maridos. Las ambulancias son detenidas camino de los hospitales y los heridos son tiroteados a sangre fría. Los terroristas entran en los quirófanos de los hospitales y desconectan a los pacientes de las máquinas de soporte vital.

En el Estado de Palestina, la gente es secuestrada de sus hogares a plena luz del día y delante de las cámaras de televisión. Esto sucede porque los propios secuestradores son los cámaras. En la práctica, sus superiores con frecuencia controlan las emisoras de televisión. Y puesto que los mandos del terrorismo controlan las cadenas de televisión en el Estado de Palestina, no debe sorprender que vuelen por los aires las cadenas de televisión de la competencia.

ESE FUE EL CASO la semana pasada, cuando terroristas de algún grupo u otro volaban los estudios de la cadena de televisión Al Arabiya en Gaza. Y así sucede que Hamas ataca a los anunciantes de la radio de Fatah y clausura sus emisoras de radio afirmando que utilizan los micrófonos para incitar al crimen. Porque en realidad, incitan al crimen. ¿Qué otra cosa cabría esperar cuando los terroristas son puestos a cargo de una emisora de radio?

Y así es que en el Estado de Palestina, los periodistas - ya formen o no parte de grupos terroristas - forman parte del 88% del público que tiene miedo. El domingo se manifestaban en los exteriores de la sede de una facción terrorista u otra que controla la Autoridad Palestina.

Hablando para The Jerusalem Post, el reportero Ala Masharawi explicaba, "nadie sale a la calle, nadie se mueve sin pensarlo dos veces. Las calles de Gaza se han convertido en calles terribles, especialmente de noche. Gaza es una ciudad fantasma".

Como informaba Jaled Abú Toameh, del Post, la semana pasada, en el Estado de Palestina, los cristianos son perseguidos, robados y apaleados en lo que sólo puede verse como una campaña sistemática para poner fin a la presencia cristiana en lugares como Belén. Como lamentaba Samir Qumsiyeh, propietario de la cadena privada de televisión Al-Mahd TV (Natividad TV) radicada en Beit Sahur, "Estoy seguro de que dentro de quince años no quedarán cristianos en Belén. Entonces se necesitará una lupa para encontrar cristianos aquí".

MUCHOS MINISTROS DEL GOBIERNO y tertulianos buscan significados estratégicos en el conflicto en el Estado de Palestina. La Ministro de Exteriores Tzipi Livni por ejemplo, no para de hablar acerca de reforzar a "los moderados" - es decir, al grupo terrorista Fatah - por encima de "los extremistas" - es decir, el grupo terrorista Hamas.

Para ayudarla a proponer esta estupidez se encuentra el rais de la AP y jefe de Fatah Mahmoud Abbás. Abbás y sus hombres cuentan a los occidentales lo pro-occidentales que son al mismo tiempo que bautizan en memoria de terroristas que matan soldados americanos en Irak las calles e instalaciones deportivas financiadas con ayuda norteamericana y con el dinero del contribuyente.

Por enésima vez, el domingo, el portavoz de Fatah en la oficina de Mahmoud Abbás culpaba a Irán y Siria de la escalada de violencia en Gaza y Judea y Samaria que ha matado a 29 personas, dos niños incluidos, en cuatro días. "Irán y Siria están animando a Hamas a seguir luchando contra Fatah", alegaba.

Damra y su pareja y socio terrorista de Fatah Mahmad Ramaha, detenido hace un mes, trabajaban a las órdenes de Hezbolá - es decir, bajo dirección de Irán. Según el Shin Bet, Hezbolá - léase Irán - ha tomado el control de las operaciones de Fatah en Nablús. Desde la retirada de Israel del norte de Samaria en agosto del 2005, el Shin Bet viene observando que, como Gaza, la zona de Nablús se ha convertido en un mini-Afganistán.

De modo que no solamente los terroristas de Hamas operan bajo directrices iraníes o sirias hoy, los terroristas de Fatah también lo hacen. Pero aún así, esto no impide que Israel y Estados Unidos aporten armas y dinero a los jefes del terror de Fatah. No reconocen que lo que se ve es lo que hay.

Estas armas no son utilizadas para impulsar la moderación. Estas armas son utilizadas contra israelíes y palestinos por igual en una batalla regional entre grupos terroristas por el dinero, las armas y el poder que nunca va a terminar. Y nunca va a terminar porque matar por dinero, armas y poder es lo que hacen los terroristas.

DURANTE LOS ÚLTIMOS TRECE AÑOS, desde que se estableciera la Autoridad Palestina en 1994, el contorno del Estado de Palestina ha cobrado forma delante de nuestros ojos. Empezando por la derogación por parte de Yasser Arafat del mandato de la ley y la campaña criminal contra los terratenientes y los periodistas, con cada año que pasa y cada maniobra que confiere más poder a la AP, la situación no ha hecho sino empeorar. Y aún así, la presión internacional sobre Israel procedente de árabes, europeos y norteamericanos para rendir más territorio, recortar su autoridad, desechar sus derechos sobre los territorios fijados para Palestina y financiar al grupo terrorista Fatah no han hecho sino crecer en intensidad.

Y con cada año que pasada, como deja claro que la realidad de Palestina, la voluntad de la directiva israelí de resistir a esta presión es erosionada cada vez más.

Así es que la semana pasada, el Ministro de Defensa Amir Peretz anunciaba que apoya negociar con Hamas. Peretz explicaba "su visión" para la reinstauración del denominado proceso de paz con los palestinos, y afirmaba que, para "dotar de poder" a los palestinos, apoya extender la prohibición de operaciones del ejército de Gaza a Judea y Samaria. No hace falta decir que tales operaciones están encaminadas a evitar masacres de civiles israelíes como la que ocurría en Eilat la mañana del lunes.

LIVNI, por su parte, se ha convertido en la defensora internacional de Fatah. Dirigiéndose a una audiencia de partidarios internacionales del proceso de paz en Davos, Suiza, la semana pasada, Livni decía, "Con el fin de lograr la paz y el orden para promover un proceso, debemos mantener esta visión de una solución de dos estados y examinar cuáles son las mejores medidas a tomar".

Por supuesto, ni Livni ni Peretz, que insisten en que la prioridad más acuciante Israel es establecer Palestina, están dispuestos a reconocer que Palestina existe ya. Rehúsan reconocer lo que ya sabemos: Palestina es un estado terrorista y un estado enganchado a la ayuda económica financiado por completo por la comunidad internacional. En la práctica, durante el último año desde que Hamas ganase las elecciones palestinas, la asistencia internacional a los palestinos se han incrementado dramáticamente.

Como observaba el pasado jueves Ibrahim Gambari, subsecretario de asuntos políticos de la ONU, la ayuda occidental a los palestinos, sin incluir el apoyo árabe e iraní a Hamas y Fatah, se incrementó en un 10% en el 2006 frente al 2005, y rondó los 1.200.000.000 de dólares.

Los palestinos, que reciben más ayuda por cápita que ningún pueblo de la tierra, no son pobres porque carezcan de dinero. Son pobres porque prefieren la pobreza, la violencia y la guerra en lugar de la paz, la prosperidad y la moderación. Así es que el 57% de los palestinos apoya los ataques terroristas contra Israel.

La multitud de manifestantes en todo el mundo que exigen el final de la denominada "ocupación" y el establecimiento de Palestina deberían ser conscientes del hecho de que Palestina existe ya. Las hordas de líderes políticos que cacarean incesantemente las "visiones" y "las soluciones de dos estados" tienen que saberlo: Palestina es esto. Entre bajo su propia responsabilidad.

CAROLINE GLICK es periodista por la Universidad de Columbia y editor jefe en funciones de The Jerusalem Post. Tras finalizar sus estudios, ingresó en el ejército y alcanzó una consejería en las negociaciones de Oslo junto al ex primer ministro Rabin. Tras abandonar la esfera política, Glick pasó al periodismo con una columna semanal de portada en el diario. Durante el reciente conflicto de Irak, fue la periodista empotrada del medio, estando en el primer escuadrón americano que entró en Bagdad y siendo la primera mujer en poner el pie en la capital durante el conflicto.

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